Cómo manejar el estrés y la ansiedad en el cuidado

EstrésSalud Mental

Cuidar de un familiar mayor puede ser una experiencia llena de sentido, pero también puede resultar desgastante si una no se cuida a sí mismo o sí misma.  Reconocer las señales de malestar emocional puede ser el primer paso para poder empezar a cuidarse. Por eso, es importante aprender a identificar cuáles son las posibles señales de malestar y conocer algunas herramientas sencillas que pueden ayudar a sentirse un poco mejor cada día. 

  • Señales emocionales:
    • Irritabilidad o cambios de humor más frecuentes de lo habitual.
    • Tristeza continua o sensación de desánimo.
    • Llanto fácil o sensación de estar al límite.
    • Sensación de culpa por no llegar a todo o por tener pensamientos negativos.
    • Miedo constante a no estar haciéndolo bien.
    • Sensación de agobio o de no poder con todo. 
  • Señales conductuales y físicas:
    • Dificultad para dormir o sueño poco reparador.
    • Fatiga continua, incluso tras descansar.
    • Comer más de lo habitual o, por el contrario, pérdida de apetito.
    • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
    • Aislamiento social: dejar de hablar con otras personas o evitar encuentros.
    • Sensación de estar en alerta todo el tiempo, con tensión en el cuerpo.
    • Abandono de actividades que antes se disfrutaban. 

Estrategias de autocuidado mientras se cuida 

  • Intentar poner atención en el cuidado de hábitos saludables: comer, dormir y realizar ejercicio físico. En la medida de lo posible, es importante llevar una pauta de nutrición adecuada, descansar ocho horas diarias, mantener relaciones saludables y hacer un mínimo de ejercicio físico (caminar, montar en bicicleta…). Todo ello ayuda a sentirse con más equilibrio y energía.
  • Tratar de crear espacios breves de autocuidado, aunque solo sean 10 minutos al día, porque es importante tener un momento para conectar con una misma. Tomar aire, escuchar música o estar en silencio ayuda a conectar cuerpo y mente. También tomarse un tiempo para hacer algo que resulte placentero: leer, coser, pasear…
  • Procurar planificar el día de manera realista. Es importante organizar el día con las tareas realistas que abarquen el cuidado, otras esferas de la vida diaria y el espacio para uno mismo. 
  • Si es posible, incorporar pequeñas prácticas de bienestar. Ejercicios suaves, estiramientos, respiración consciente, mindfulness o escribir lo que se siente son hábitos sencillos que pueden aliviar el malestar.
  • Si necesitamos desahogarnos, tratar de encontrar alguien de confianza con quien hablar, alguien que sintamos que escucha sin juzgar (una amiga o amigo, un familiar, un/a profesional).
  • En caso de sentir sobrecarga, procurar repartir tareas. Aceptar que otra persona se encargue de algo o solicitar apoyo externo no es dejadez o egoísmo, es una forma responsable de cuidar a largo plazo.

AUTOR: CÁNDIDA PRIETO

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