Según el I Estudio del Observatorio Cinfa de los Cuidados, la mitad (51%)de las personas cuidadoras tiene hijos o hijas pequeños o jóvenes y todavía a su cargo; es decir, pertenece a la conocida como“generación sándwich”, que se encuentra en la situación de cuidar simultáneamente de sus progenitores y de sus hijos o hijas y casi 8 de cada 10 compaginan, además; este rol con su actividad profesional.
El objetivo de este estudio es entender cómo se organizan los cuidados familiares, cuáles son las principales causas del cuidado y qué impacto tiene en la vida de quienes lo asumen.
El perfil de la persona cuidadora en nuestro país tiene 49 años, es mujer en el 64,2% de los casos y cuida, en tres de cada cuatro ocasiones, de su madre o su padre con algún grado de dependencia lo que multiplica la carga física y emocional.
El reloj de los cuidados
De media, las personas cuidadoras dedican 20,6 horas semanales a esta labor. ¿De dónde sale ese tiempo? Según el estudio, el 76% ha tenido que restarlo de otras parcelas de su vida: un 65% del ocio, un 63% de su tiempo personal y más de un 35% del contacto con amistades o familia.
Los motivos del cuidado: edad, soledad y enfermedad
Una de cada tres personas cuidadoras asegura que la edad avanzada del familiar es la principal causa. En segundo lugar, aparece la soledad (14,9%), y en tercero, las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer (14,5%).
Respecto al tipo de cuidados que se prestan al familiar, el 56,2% de las personas encuestadas le hace compañía para apoyarle emocionalmente y casi la misma proporción (56,1%) acude con él o ella a las citas médicas. El 43,8% le acompaña a la calle en sus gestiones cotidianas y cuatro de cada diez realizan labores domésticas (39,7%).
Cuidar también transforma
Entre las principales preocupaciones, la incertidumbre de quién cuidará del familiar si ellos no pueden (35,7%) encabeza la lista, seguida por el temor a que el cuidado afecte a su vida familiar (31,4%) o la duda de si estará cuidando bien (30,8%).
Sin embargo, cuidar también transforma. Ocho de cada diez (81,2%) afirman que esta experiencia les ha cambiado la manera de ver la vida. Un 28% dice que valora más el tiempo y las pequeñas cosas, un 15% que ahora piensa más en los demás, y otro 15% que se siente más fuerte y resistente. Además, el 60% ha desarrollado más paciencia y tolerancia, y el 43% más empatía y capacidad de escucha. Lo más esperanzador es que más de la mitad (55,5%) siente que esta etapa ha fortalecido la relación con el familiar cuidado.
AUTOR: CÁNDIDA PRIETO
